injertos capilares

Desde hace varios años, venimos hablando sobre el tema que hoy ya es una realidad. Los injertos capilares en España están a la orden del día. Nuestro país ha conseguido en muy poco tiempo formar un tejido de clínicas de gran prestigio. De este modo, el sector de la medicina capilar dentro de nuestras fronteras goza de la mejor salud de toda su historia. Este hecho da lugar a conocer ciertas claves estadísticas y demográficas pero, sin duda, también habla muy bien de la categoría profesional de nuestros/as especialistas.

 

Un aumento sin precedentes

Los datos son bastante claros al respecto: Ya durante el pasado año (2019), la demanda de pacientes en torno a las clínicas capilares para practicarse injertos capilares se incrementó en más de un 300%. Pero ahí no acaba el análisis: Durante el confinamiento sufrido la pasada primavera, la solicitud de información y las reservas de los pacientes españoles en torno a estos tratamientos también subió más de un 140% más que en el ejercicio anterior. Sin duda, pese a la crisis existente, nuestras clínicas capilares están en gran forma.

¿Por qué esta repentina bonanza?

Para entender por qué España se ha convertido en una nueva potencia en practicar injertos capilares existen dos razones: Una estadística y otra profesional. Por un lado, España es el segundo país del mundo que más alopécicos registra porcentualmente, únicamente superado por la República Checa. La demanda está ahí y existe mucha gente que necesita solucionar su problema. Sin embargo, hasta hace un par de años, Turquía era el lugar a donde ir para intentar poner remedio a la calvicie. ¿Qué es lo que ha cambiado? Sencillamente, durante estos últimos tiempos hemos visto como el sector de la salud capilar en España se desarrollaba de manera que en este tipo de tratamientos se incluían las técnicas más innovadoras con las mejores tecnologías y de la mano de profesionales de calidad que no solamente llevaban a cabo bien sus objetivos con respecto a la intervención del paciente, sino que también ofrecían una vigilancia y un tratamiento postoperatorio al que el cliente jamás podría aspirar en Turquía.

 

Estas razones son troncales para entender la proliferación de clínicas de injertos capilares en España prestigiosas y de la máxima garantía. Precisamente la aparición de un buen número de ellas y su competencia ha dado lugar a que los tratamientos se sitúen también a precios idénticos a los de fuera de España. Debido a ello, es España podemos decir que tenemos entre manos un sector que ya copa el podio europeo con respecto a estos servicios.

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