La pérdida de cabello, en muchos de los casos, provoca una serie de conflictos en quienes la padecen relacionados con la autoestima y, de manera simbólica, con la pérdida de la juventud. El pelo es uno de los elementos corporales más potentes a nivel cultural. A veces, de manera equivocada, se suele asimilar la calvicie como algo que ocurre por herencia genética. Casi se ha convertido en una excusa cómoda para no vincularlo a nuestro modo de vida. Sin embargo, la alopecia por estrés de las más comunes. ¿Qué explicaciones tiene?

 

Normalmente, la alopecia por estrés viene dado por un cuadro continuado de ansiedad que produce, a su vez, una toxina llamada Cortisol. Cuando un individuo padece este tipo de desórdenes de carácter psicológico, es muy común que se preste una atención insuficiente al problema capilar. Este hecho biológico produce la caída del cabello en tanto que la hormona antes citada interrumpe los procesos de revitalización y crecimiento del cabello produciendo así su caída.

Empieza a poner remedio

Antes de someterte a ningún método específicamente capilar, lo recomendable es que transformes algunas dinámicas en tu vida. Comenzando por mejorar la alimentación hacia una dieta más equilibrada exenta de grasas saturadas. Continuando por realizar ejercicio físico de tres a cinco veces por semana y, por supuesto, visitar a un profesional de la psicología si es preciso. A partir de ahí, son varias las posibilidades que pueden ponerse en marcha desde un centro capilar para superar una alopecia por estrés. Los tratamientos con PRP (plasma rico en plaquetas) suponen una solución óptima y mínimamente invasiva para dotar al cabello de oxígeno y nutrientes necesarios para su revitalización.

 

Por ello, en la medida de lo posible, ante las primeras evidencias de alopecia por estrés o causadas bajo una sintomatología nerviosa, conviene meditar qué conductas serían mejorables en tu día a día e intentar restablecer poco a poco el orden emocional. A partir de ahí, las soluciones médicas harán el resto para que la pérdida de cabello acabe siendo, solamente, un mal recuerdo.

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